Biblia Abierta Colombia

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Iglesia cristiana Integral

"Una Iglesia abierta a la nueva generación"

¿Quién es el Mayor?

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Introducción: Durante el tiempo que Jesús estuvo con sus discípulos, Él les enseñaba y respondía a sus preguntas y les explicaba por medio de parábolas.  Las parábolas son relatos sencillos que Jesús utilizaba, usando simbologías, animales, plantas, personas y cosas conocidas por las personas y que a través de estas Él enseñaba una verdad espiritual de mucha utilidad y aplicación para la vida de cada uno.

Sus verdades trascienden hasta el día de hoy y es por esto que los pastores y siervos cristianos predicamos estas verdades en este tiempo, porque están vigentes para ser aplicadas a nuestras vidas.

 

Cita Bíblica: Marcos 9:33-37 (Lucas 9:46-48; Mateo 18:1-5)

  • 33 “Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?
  • 34 Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor (Lucas 22:24)
  • 35 Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos (Mateo 20:26-28).
  • 36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo:
  • 37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió (Mateo 10:40)”

Veamos en detalle el por qué Jesús les respondió y les exhortó por medio de esta parábola, escudriñemos este pasaje y tratemos de encontrar la verdad espiritual para nuestra vida.

 

I. ¿Por qué los discípulos le preguntaron eso a Jesús? (Mateo 18:1)

El relato que nos ocupa tuvo lugar en el camino a Capernaum, donde los discípulos discutían entre sí, en quién sería el mayor entre ellos.

Jesús, en ese trayecto, les estaba hablando sobre el sufrimiento y la muerte, pero ellos no le entendieron, no le prestaron la atención necesaria, por estar discutiendo entendieron mal la enseñanza (Marcos 9:30-32).

El anuncio de la Cruz era lo que Jesús quería comunicarles, pero ellos estaban con sus pensamientos en quién sería el que tendría mayor rango entre ellos, y en cambio de hacer preguntas sobre la Cruz, cuestionaron a Jesús sobre lo que para ellos era importante en ese momento, su posición.

¿Cuántas veces entendemos mal las cosas que nos enseñan y no preguntamos, quizás porque hemos estado distraídos pensando en lo que para nosotros es más importante?

Ellos vivían en una sociedad en la cual la posición social y el poder eran importantes y pensaron que el compañerismo cristiano funcionaba de la misma manera.  Ellos pensaban en el lugar prominente que ocuparían el Reino que Jesús tantas veces les hablaba.

¿Algunas veces hemos pensado que en la iglesia es igual, que donde ser líder, pastor, etc., es ser el número uno o ser mejor que otros?  Uno de los más lamentables errores en el que un cristiano cae con frecuencia, es el de tomar el ministerio cristiano como una competencia.

Los doce respondieron con incredulidad no con humildad, incluso, por el contrario había arrogancia en su pregunta.

Reflexionemos sobre lo siguiente:

¿Cómo le estamos preguntando las cosas a Dios o a nuestras autoridades?

¿Lo estamos haciendo con arrogancia o con humildad?

Analicemos por un momento los motivos por los cuales nos podemos distraer y démosle el lugar que corresponde a cada cosa, pongamos prioridades a las actividades en nuestro andar diario e impidamos que las distracciones nos hagan perdernos de lo que es realmente importante.

La discusión que los mantenía alejados de lo que Jesús les decía pudo haberse presentado por:

  • 1. El fracaso de los nueve discípulos para echar fuera demonios (Marcos 9:18).
  • 2. El privilegio de los tres discípulos, Pedro, Jacobo y Juan que fueron escogidos por Jesús para subir al monte de la transfiguración (Marcos 9:2).

Los doce estaban en la carne (Gálatas 5:20).

No se amaban los unos a los otros y esto les impedía servir a Dios con excelencia.

 

II. ¿Por qué Jesús llamó a un niño? (Mateo 18:2)

Jesús llamó a un niño para responderles e ilustrarles quién es el mayor.

Un niño es la ilustración de grandeza que Cristo les dio a los discípulos y que nos lo muestra hoy a nosotros como ejemplo a seguir para ser el mayor.

Los niños tienen características innatas que deberían estar en la vida de todo cristiano maduro:

  • 1. Se dejan enseñar
  • 2. Son sencillos en sus deseos
  • 3. Dependen de los padres para suplir sus necesidades
  • 4. Los niños no dudan, ellos creen.
  • 5. Son obedientes

Dios exige que seamos como niños, en el sentido de: inocencia, obediencia, dependencia y pureza. 

En el arameo que Jesús habló, la palabra niño y siervo es la misma palabra.  El siervo fiel y verdadero vive en obediencia a su Padre celestial, depende de Jesucristo en todo, su ejemplo de vida es intachable y su semblante muestra transparencia y pureza hacia los demás.

 

III. ¿Por qué ser el número uno o el mayor? (Mateo 18:4-5)

En la práctica, en el entorno en el que nos desenvolvemos, notamos personas que sobresalen sobre los demás, de una u otra forma se ubican por encima de otros; esto no es ajeno a la iglesia y al medio cristiano, siempre vamos a ver el número uno y el mayor en nuestro medio.

Jesús se refiere aquí a ser El mayor en el Reino de los Cielos, y para alcanzarlo es indispensable humillarnos.

¿Por qué debemos tener en cuenta que el humillarnos nos hará llegar a ser el número uno o el mayor en el Reino de los Cielos?

Porque:

  • 1. El honor procede de la humildad
  • 2. Todos los santos han sido humildes
  • 3. Debemos descender ante Dios, antes que Él pueda elevarnos
  • 4. Y porque la verdadera grandeza se halla, no en el rango de posesiones, sino en el carácter y servicio (Filipenses 2:1-13).

Los adultos prefieren confiar en su propia fuerza y conocimiento, actitud esta que es imposible de conciliar y que no es compatible con aquellos que desean entrar al Reino de Dios.  Jesús no se preocupa con lo relativo de las jerarquías, ni por quién habrá de ocupar el lugar más reconocido, sino que habla del problema o impedimento más básico para entrar en Su Reino (Mateo 18:3).  Y ser parte del reino no significa competir por el lugar supremo sino realizar un servicio humilde (Mateo 18:4).

 

Conclusión: La única manera que existe para que el hombre pueda convertirse en niño, es naciendo de nuevo .

                 “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”.

(Juan 3:3)