Iglesia Cristiana Virtual 

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Mision de la Biblia Abierta en Colombia

"Una Iglesia integral abierta a la nueva generación"

De la Pluma del Pastor 

¿CÓMO VENCER EL PECADO HABITUAL?

Cita Bíblica:  Tito 2:11-14

"Porque la gracia de Dios se ha manifestado para Salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras."

El pecado no tiene favoritos, ataca a todos, sin importar la edad, raza o condición económica, siempre nos tienta para que hagamos nuestra voluntad y no la de Dios. La rebelión es dañina y atractiva, y la repetición de conductas pecaminosas nos lleva a más de lo mismo, hasta que las acciones se arraigan tanto que ya no podemos parar, y nos esclavizan.

La desobediencia comienza en nuestra mente.  Una vez que la mente se involucra, la influencia se extiende a nuestra conducta, osea, nuestras acciones, y avanza hasta que finalmente estamos más afianzados en ella de lo que jamás podriamos haber imaginado.  Todo este proceso es reforzado por el angaño, y nos decimos a nosotros mismos que lo que estamos haciendo no tiene nada de malo, después de todo, el mundo se comporta igual.

Las exigencias del pecado siguen aumentando; sus beneficios son solo a corto plazo, al final, experimentamos vacío en vez de satisfacción, dolor en vez de bienestar y pérdidas en vez de ganancias.  El pecado habitual o repetitivo divide nuestra mente y nuestras emociones, entonces pasamos menos tiempo cumpliendo con nuestras responsabilidades y más tiempo satisfaciendo nuestras ansias o deseos.  También nuestro interés y nuestra preocupación por los demás se reducen.

Con el tiempo, los sentimientos de culpa y de haber sido engañados hacen sentir sus efectos sobre nosotros y nos llevan a cometer actos autodestructivos.

La fe en Jesús nos libra del pecado habitual y por medio del Espíritu Santo tenemos el poder de rechazar los hábitos que nos controlan para luego someterlos a la dirección de Dios. 

La lucha puede ser fuerte, pero en Jesús la victoria es segura (1-Corintios 15:57).