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Mision de la Biblia Abierta en Colombia

"Una Iglesia integral abierta a la nueva generación"

Iglesia Cristiana de la Biblia Abierta

CAPACITACION DE DISCIPULADO

Lección# 8

TEMA: “La Siembra y la Cosecha"

 

Introducción

Ahora que caminas en la fe, caminas en la voluntad y los mandamientos de Dios, bajo las leyes que rigen el Reino de los Cielos aquí en la tierra.  En esta lección encontrarás principios bíblicos que afectan e influencian grandemente el área de la prosperidad.

Todos necesitamos de estos principios, puesto que están incluidos en esa vida de abundancia que Dios nos ha prometido.

"Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará" (Salmo 1:1-3).

 

I. Dios promete bendecir y prosperar a los que confían en Él.

A) Es un hecho real e ineludible en la vida del nuevo creyente, que ahora no somos dueños de nuestra propia vida, pues se la hemos entregado completamente al Señor.  Todo lo que actualmente poseemos le pertenece a Él y por lo tanto nos constituimos como mayordomos o administradores de esos bienes.

"Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuáles son de Dios". (1-Corintios 6:20).

B) Un principio básico de Dios respecto a la prosperidad se encuentra en (Lucas 6:38).

"Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir".

Esta es una ley fundamental que Dios ha establecido y Él mismo ha cumplido.  Dios dio a su Hijo unigénito para que nosotros fuésemos Salvos, nos dio a su Santo Espíritu para que nos guiara a toda verdad y nos diera el sustento diario.

Dios es un Dios dador y nosotros como hijos suyos, tenemos la misma naturaleza de dar, y por su Palabra sabemos que es mucho mejor dar que recibir. (Hechos 20:35).

C) Regularmente tendemos a tener un poco de dificultad al hablar del dinero, más aún cuando se trata de administrarlo en la forma en que Dios quiere que se haga.

Muchos pensamos que la intervención de Dios en los asuntos espirituales o corporales es correcta, pero cuando se trata de los asuntos monetarios, la consideramos una intromisión.

D) Uno de los propósitos de Dios es que seamos prosperados económicamente, pero es necesario aprender de Él la manera correcta de administrar los bienes que nos permite tener.  Si queremos tener una buena cosecha necesitamos sembrar una buena semilla.

"Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra".  (2- Corintios 9:7-8).

E) Tienes que dar siempre con alegría, no con tristeza ni por necesidad, sino porque Dios ya te dio todo y de lo recibido de su mano ahora le damos a Él.  (1-Crónicas 29:14).

El apóstol Pablo nos enseña sobre la gracia de dar, como una de las llaves de la prosperidad y correcta administración de los bienes que Dios nos ha dado.

 

II. Tres maneras de dar

A) Limosna

El verdadero origen de esta palabra la encontramos en el griego “eleemosgne” que significa lástima y, que me mueve a socorrer en dinero o especie a los pobres, generalmente de lo que nos sobra. Esta no es la mejor manera de dar.

B) Ofrenda

Las ofrendas son una expresión de gracia y gratitud al Señor y constituyen un acto de amor. En Lucas 21:1-4, leemos una alusión a ellas y la forma correcta de darlas; es decir, con amor sacrificial y dando lo mejor, no lo que sobra.

"Levantando los ojos vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba ahí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; más ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía"

Una práctica común y corriente en los principios de la iglesia, era el apartar el primer día de cada semana, alguna porción de sus ingresos para contribuir a las necesidades de los menesterosos (1-Co. 16:1-4 y Ro.15:25-27).

Toda acción de justicia, como el dar, es una buena semilla que sembramos en el Reino de Dios, y es agradable a los ojos de nuestro Padre, quien nos da los medios para dicho fin. (Proverbios 19:17).

 

C) Diezmo

Se designa así a la bendición de contribuir con la décima parte de nuestros ingresos.  Esta forma de dar, tiene "grandes promesas" de Dios. Al leer Malaquías 3:6-12 observamos que podemos probar a Dios y, como una consecuencia, las ventanas de los cielos serán abiertas hasta que sobreabunde; pero, además, Dios reprenderá (evitará que obre mal) al devorador y no permitirá que destruya nuestros bienes.

El fruto de nuestro trabajo no será estéril, y nos convertirá en dichosos y deseables de ser imitados.

La misma porción de la Biblia nos dice donde debemos entregar los diezmos, esto es, en el alfolí, (granero), es decir, donde se guarda el "alimento espiritual".

Para concluir diremos entonces que el diezmar es una muestra exterior de una consagración interior, que brota del amor de Dios.

 

Conclusión:

Dios promete que si nosotros ponemos en práctica los principios del dar, Él nos bendecirá.  El propósito de Dios no es quitarnos algo, sino tener más semilla que Él mismo pueda multiplicar para nosotros y así tener siempre lo suficiente.

 

Recuerda: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." (Gálatas 6:7).

 

"Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. Reparte a siete, y aún a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra"

(Eclesiastés 11:1-2).

 

 

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PRUEBA

Recuerda que ahora eres poseedor de la clave para ser prosperado en todo.  Queremos que estudies algunos aspectos más relacionados con esos milagros que empezarán a sucederte.  Llénate de esas promesas y experimenta a plenitud tu vida como cristiano.

Contesta las siguientes preguntas:

1. Escribe y memoriza el versículo de Lucas 6:38

 

2. De acuerdo con este versículo, Dios dice que cosecharás ¿de acuerdo con qué?

 

3. ¿Es la voluntad de Dios que prosperemos? (3 Juan 2). Escribe el Versículo:

 

4. Lee Marcos 10:17-27.  Has un pequeño resumen

Dios no se opone a que su pueblo posea cosas, pero si se opone a que esas cosas dominen a su pueblo.

 

5. Las riquezas no son para confiar en ellas. Nuestra confianza está en permanecer en Dios y que nuestra vida esté gobernada por su palabra.  Lee Filipenses 4:12-13 e Ira. Timoteo 6:17 (Escribe una reflexión).

 

6. Somos prosperados para bendecir. La abundancia viene de Dios para que el creyente pueda bendecir a otros.  Lee Deuteronomio 8:18.

 

7. Recuerda que toda promesa de Dios exige una acción responsable de nuestra parte.  Lee Lucas 12:15.

 

8. Con tus propias palabras define cuál es el plan de Dios para nuestras finanzas.

 

Recuerda: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." (Gálatas 6:7).

 

"Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.  Reparte a siete, y aún a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra"

(Eclesiastés 11:1-2)

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