Iglesia Cristiana Virtual 

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Mision de la Biblia Abierta en Colombia

"Una Iglesia integral abierta a la nueva generación"

De la Pluma del Pastor

Aprender a Orar Biblicamente

Dios quiere que Sus hijos le pidan los deseos de su corazón, porque Él se deleita dando. Pero aún más, Él desea tener compañerismo con cada uno de nosotros. !Qué gran gozo tenemos al encontrarnos con nuestro Padre Celestial por medio de nuestras oraciones!

El privilegio de la oración se basa en nuestra relación con Dios a través de Su Hijo Jesucristo. Solo quienes son parte de la familia de Dios pueden afirmar que Él es su Padre (Juan 14:6) y de sentirse privilegiado en Su promesa de responder la oración.  Él no hace esa promesa a los incrédulos, solamente al pecador que se arrepiente, pide perdón y recibe a Cristo como Señor y único Salvador, solo de esta forma el Señor responde esta oración y siempre su respuesta será con la Salvación de su alma de la esclavitud del pecado (Romanos 10:9-10).

En el Sermón del Monte, Jesús utiliza tres verbos para referirse a la oración: pedir, buscar y llamar.  Observe la progresión en intensidad, de una petición a una busqueda, y luego a una oración posterior.

Orar es más que presentar peticiones a Dios, también implica buscar que Su voluntad guíe nuestras súplicas; significa tocar a las puertas para considerar diferentes soluciones y obtener la dirección divina que nos ayude a saber lo que nuestro Señor quiere.  Jesús prometió que recibiremos, que encontraremos y que Dios abrirá la puerta. Tenemos la garantía del Señor de que Él responderá, y lo que Él hace es bueno.

Orar es algo sencillo, pero a veces nos resulta dificil hacerlo.  A menudo nos sentimos insastisfechos y nos preguntamos si nuestras oraciones están teniendo algún efecto.  Pídale al Señor que te enseñe más acerca de la oración bíblica, ponga en práctica lo que aprenda y espere confiado en la seguridad de Su respuesta.

 

"y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis"  

(Mateo 21:22)

"Y cuando ores,  no seas como los hipócritas;  porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles,  para ser vistos de los   hombres;  de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

-Mas tú,  cuando ores,  entra en tu aposento,  y cerrada la puerta,  ora a tu Padre que está en secreto;  y tu Padre que ve en lo secreto  te recompensará en público.

-Y orando,  no uséis vanas repeticiones,  como los gentiles,  que piensan que por su palabrería serán oídos.

-No os hagáis,  pues,  semejantes a ellos;  porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad,  antes que vosotros le pidáis.

-Vosotros,  pues,  oraréis así:  Padre nuestro que estás en los cielos,  santificado sea tu nombre.

-Venga tu reino. Hágase tu voluntad,  como en el cielo,  así también en la tierra.

-El pan nuestro de cada día,  dánoslo hoy.

-Y perdónanos nuestras deudas,  como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

-Y no nos metas en tentación,  mas líbranos del mal;  porque tuyo es el reino,  y el poder,  y la gloria,  por todos los siglos. Amén.

-Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas,  os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

-mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas,  tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Cita Bíblica:  Mateo 6: 5-15