Iglesia Cristiana Virtual 

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Mision de la Biblia Abierta en Colombia

"Una Iglesia integral abierta a la nueva generación"

La Grandeza de Dios

 Cita Bíblica: Salmo 139:1-18

El sincero clamor de David pidiendo ayuda a Dios, está expresada en casi todos sus Salmos.  Sus oraciones erán una mezcla de peticiones y adoración que exaltaban la grandeza, el poder y la protección de Dios.

El orar con con el reconocimiento de los maravillosos atributos de Dios, nos recuerda que Él tiene el poder, la Sabiduría y la compasión para suplir nuestras necesidades.

 

"¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?" (Salmo 139:7).  Dios está presente en todas partes, Él es Omnipresente, no está limitado por el tiempo o el espacio, lo que significa que nunca hemos tomado un respiro fuera de Su presencia.  Incluso cuando nos sentimos solos o sin amigos, no lo estamos, porque la presencia de Dios cubre toda Su creación, en todo tiempo y lugar.

 

"Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito" (Salmo 147:5). Dios lo sabe todo, Él es Omniciente, Dios está sobre toda ciencia y sabiduría humana, Él lo sabe todo.  Cuando nos arrodillamos para orar, Él ya está consiente de nuestros sentimientos y necesidades que vamos a expresarle.  Es por esto que podemos estar seguros que si le pedimos dirección, Él nos dará una guía clara a seguir, eso si estamos sometidos a Su voluntad.

 

En Dios "...en el cual, no hay mudanza, ni sombra de variación." (Santiago 1:17).  Él es inmutable, El Carácter de Dios es siempre el mismo.  Puesto que Él será siempre fiel, confiable y misericordioso, podemos poner nuestra confianza en el Señor en cualquier circunstancia.  Él no cambia, Él  "...es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos."  (Hebreos 13:8).

 

Cuando un creyente recuerda un atributo de Dios que responde a su necesidad, pone el foco de su oración en el Señor, no en la petición.  Cuando introducimos la alabanza en nuestras oraciones, terminando pidiendo menos, adorando mejor y recibiendo más por haber puesto el énfasis en el punto correcto.

 

Vv. 1-6.  Dios tiene un conocimiento perfecto de nosotros, y todos nuestros pensamientos y acciones están abiertos ante Él.  Más provechoso es meditar en las verdades divinas aplicándolas a nuestros propios casos, con el corazón elevado a Dios en oración, que con un enfoque mental de curiosidad o de debate.

Que Dios sabe todas las cosas, es omnisciente, que esté por doquier, es omnipresente y que no cambie, es inmutable; las tres son verdades reconocidas por todos, pero rara vez creídas correctamente por la humanidad.  Dios lleva la cuenta estricta de cada paso que damos, de cada paso bueno y cada paso malo.  Él sabe por qué regla andamos, hacia cuál finalidad nos encaminamos y en compañía de quién andamos.  Cuando soy separado de toda compañía, Él sabe lo que tengo en mi corazón.  No hay palabra vana, ni palabra buena en mí sin que Él sepa qué origen tuvo en mis pensamientos y con qué intención fue dicha.  Dondequiera que estemos, estamos bajo el ojo y la mano de Dios.  No podemos descubrir cómo Dios nos escudriña; no conocemos cómo somos conocidos.  Tales pensamientos debieran evitarnos el pecar.

 

Vv. 7-16.  No podemos ver a Dios, pero Él puede vernos.  El salmista no desea irse del Señor.  ¿Adónde puedo ir?  En los rincones más distantes del mundo, en el cielo o en el infierno, no puedo escapar de Su alcance.  Ningún velo puede taparnos de Dios; ni tan siquiera la oscuridad más densa.  Ningún disfraz puede salvar a una persona, o evitar que un hecho sea visto a la verdadera luz por Él.  Los acosos secretos del pecado son tan abiertos ante Dios como las villanías más francas.  

Por otro lado, el creyente no puede ser quitado de la presencia consoladora y sostenedora de su Amigo Omnipotente.  Si el perseguidor le quita la vida, su alma ascenderá muy presta al cielo.  La tumba no puede separar su cuerpo del amor de su Salvador, que lo levantará como cuerpo glorioso.  

 

Ninguna circunstancia externa puede separarlo de su Señor.  Mientras esté en la senda del deber, puede estar feliz en cualquier situación por el ejercicio de la fe, la esperanza y la oración.                           

Romanos 8:35  ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 

Romanos 8:38  Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

Romanos 8:39  ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.