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De la Pluma del Pastor

Fortaleciendo nuestra fe

¿Cómo podemos llegar a tener fe, al menos como el tamaño de un grano de mostaza?

Debemos fortalecer nuestra fe en Dios, en Jesucristo y en el Espíritu Santo, cada día, cada hora y cada minuto, hasta que llegue a ser tan grande como un grano de mostaza.
 

La carta de Judas fue escrita hace casi 2.000 años, pero sigue estando vigente hoy.  Vivimos entre falsos maestros que propagan toda clase de ideologías, filosofías y religiones.  Por estar rodeados de tanto engaño espiritual, es preciso que fortalezcamos nuestra fe.

Cuando saturamos nuestra mente con los principios de la Palabra de Dios, desarrollamos un filtro que nos permite discernir la verdad del error.

Según Judas 20-23, hay cinco maneras de fortalecer nuestra fe:

La primera es “edificándoos sobre vuestra santísima fe” (v-20).  En otras palabras, cuando estudiamos la Biblia ponemos un fundamento teológico que llega a ser firme e inconmovible.  Lo que creemos sobre Dios, Jesús, el Espíritu Santo, el Cielo, el infierno, la Salvación y la fe, no se compromete cuando escuchamos falsas enseñanzas.

La segunda está contenida en el v-20, que es un segundo reforzador de la fe: “orando en el Espíritu”, esto puede significar varias cosas:

a) si estamos inseguros sobre como orar, “el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).

b) se refiere a orar bajo la dirección del Espíritu Santo, quien habla a nuestro corazón en cuanto a que debemos pedir al Señor, y

c) significa andar en obediencia al Espíritu, si no estamos orando en el Espíritu, entonces estamos orando en la carne.

La tercera es otro reforzamiento, es mantener una relación intima con Dios y pasar tiempo con Él.  En nuestro estilo de vida moderno, no nos sentimos cómodos con la soledad y no sabemos cómo estar fieles y firmes delante de Dios.  Cuando el v-21 dice “conservaos en el amor de Dios”, nos instruye a mantener nuestro precioso tiempo personal de comunión con Dios.

La cuarta, también debemos concentrar nuestra atención en el retorno inminente de Jesucristo (Judas 21b).  La conciencia de que Él puede venir en cualquier momento, purifica y preserva la conducta diaria del creyente, nos inspira a enfrentar las dificultadas y animar a otros que estén sufriendo.

Y la quinta, por último, el hablar a los demás acerca de Dios reforzará nuestra fe, pero debido al engaño espiritual en este mundo, nuestra fe debe ser robustecida antes de que pueda solidificarse más cuando compartimos el Evangelio (Judas 22-23).  Esto significa que la evangelización exitosa debe ser precedida por el estudio de las Escrituras, la oración en el Espíritu, la preservación de nuestra relación con Dios, el predicar y escuchar la prédica de la Palabra y el mantener una vida en santidad.

Clama a Dios para que te ayude a valorar el tiempo a solas en Su presencia. Los demás refuerzos de la fe fluirán de tu relación intima con Él  (Mateo 6:33).

"Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuvieres fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible."    (Mateo 17:20).