Iglesia Cristiana Virtual 

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Mision de la Biblia Abierta en Colombia

"Una Iglesia integral abierta a la nueva generación"

De la Pluma del Pastor

La Esencia de la Amistad

Médicos, psicólogos y consejeros afirman que lo que más desea la gente es ser aceptada por los demás, y que muchos harían lo necesario para lograr esa aceptación.  El resultado de ese deseo nos ha dejado luchando intensamente una batalla contra la soledad y el temor, el temor de que nadie nos va a querer, y la soledad por el aislamiento que viene de luchar por algo para lo cual no fuimos creados para buscar.

Cuando luchamos por la aprobación de otros no damos valor a la aceptación incondicional de Dios.  Esencialmente le decimos que Su amor no es suficiente y que necesitamos de la aceptación de los demás primero.

Jesús les dijo a sus discípulos  "Mas buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas"   (Mateo 6:33).

Cuando el enfoque de nuestro corazón radica solamente en Dios, toda necesidad, todo deseo que podamos tener, será satisfecho.  El resultado de una relación en orden con Dios, es una paz duradera que viene de Su presencia dentro de nosotros a través del poder del Espíritu Santo.  Dios nos ama a pesar de los golpes, heridas, y cicatrices emocionales que nosotros hemos acumulado a través de los años, a Él si le interesa cuando nosotros estamos dolidos y desanimados, Él es nuestro amigo eterno.  Solo Dios tiene la capacidad de mostrar tan increíble amor y aceptación.

Jesús tomó mucho cuidado en asegurarles a sus discípulos que Su muerte inminente no era el fin de la presencia de Dios en la tierra y que vendría un Consolador, Uno que posee las mismas características y atributos de Él.

Jesús dijo: “Y Yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador, para que este con vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.  No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”  (Juan 14:16-18).

Las relaciones sabias siempre requieren de algún tipo de comunicación.  Jesús nos hizo una promesa eterna cuando vino a la tierra, y para poder reconocer la plenitud del compañerismo de Dios, debemos tener un compromiso serio con Él.

La esencia de la vida cristiana no consiste en un conjunto de reglas y normas, sino en compartir momento a momento, una relación intima con El Salvador.  No es un asunto de aceptación humana, Dios nos acepta como estamos y como somos, esto es todo lo que se necesita.

La amistad con El Salvador es una continua ministración de Su amor y cuidado personal por cada uno de nosotros.  La vida del creyente que mantiene su enfoque en Cristo Jesús, es una vida que disfruta de un compañerismo sin quebrantos, es una vida en victoria y paz, esperanza y seguridad y, más que nada de amistad.